Evangelio Semanal


Hacer La Voluntad De Dios

El lenguaje de Jeremías al dirigir sus anhelos al Señor diciéndole: “Me has seducido, Señor, y me dejé seducir por ti” (Jeremías 20:7), indica una relación muy íntima. Es una que el profeta obviamente valora a pesar de los reproches y burlas que le trae. En el Evangelio, Jesús indica un lazo similar con su Padre. A pesar del difícil reto de seguir la voluntad de Dios, Jesús no se detiene.

Dejar atrás los cuidados del mundo y los sueños, aunque sea para aceptar el dolor y el sufrimiento, es más que un intercambio justo para hacer la voluntad de Dios. La única manera de hacer la voluntad de Dios es ofrecer todo nuestro ser a Dios. Como san Pablo escribe en la carta a los romanos: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente” (Romanos 12:2a).