Evangelio Semanal
En La Viña
Como de costumbre, la primera y tercera lecturas de las Escrituras del día de hoy están evidentemente relacionadas, mientras que la segunda lectura continúa una de las cartas de Pablo, que en estos días es la conocida carta a los filipenses. Las historias de la viña, de Isaías y Mateo, hablan de malhechores que van a “acabar mal”.
En Isaías, es la propia viña la que produce “uvas amargas” en vez de la cosecha que el dueño soñaba con tener y por la que trabajó. Por lo tanto, la viña será “pisoteada” y “cubierta con espinos”. En Mateo, son aquellos a los que el dueño arrendó la viña los que destruyeron el sueño. Por consiguiente el dueño “hará morir sin compasión a esa gente tan mala y arrendará la viña a otros” (Mateo 21:41).
Efectivamente, si rechazamos el amor divino vamos a acabar mal. Además con todo este hablar sobre los infieles que son pisoteados y expulsados, es un consuelo oír el mensaje de Pablo a los Filipenses quienes, bajo ningún concepto, eran perfectos. “No se inquieten por nada”, dice Pablo (Filipenses 4:6). “Y el Dios de la paz estará con ustedes” (Filipenses 4:9).
