Evangelio Semanal


Renunciar a Sí Mismo

Los científicos recientemente empezaron a debatir el hecho de que la fuerza primordial detrás de toda vida en el universo es la entrega de sí. Eso es lo que hace nacer y lo que sostiene a todo, desde galaxias a bebés.

Si leemos la apertura del pasaje de Isaías de hoy correctamente, escuchamos que él se adelantó a los científicos por unos 2500 años. Usando el ejemplo de la lluvia y la nieve que dan su agua a la tierra para que pueda dar fruto, que a su vez da su fruto para alimentar las criaturas, Isaías nos lleva a entender que la fuerza primaria detrás de toda la vida, es la palabra de Dios. El mejor ejemplo de esa entrega de sí, creemos que fue Jesucristo, quien, en la revelación más grande del amor divino, se entregó en la cruz.

¿Hasta qué punto estamos en contacto con Dios que se entrega y en cuya imagen hemos sido creados? ¿Hasta qué punto seguimos el ejemplo de entrega de Cristo en cuya muerte y resurrección fuimos bautizados; cuya entrega suprema celebramos cada semana en la Eucaristía? Es de esperarse que nuestra vida sea como la lluvia y la nieve para Isaías, y que no volveremos al cielo hasta que hayamos contribuido a hacer la tierra más fértil.