Evangelio Semanal
Perdón
Unos diez años antes, un padre e hijo se distanciaron cuando el negocio en el que eran socios se fue a bancarrota. El hijo culpó al padre. No se hablaron más.
Entonces el padre se puso gravemente enfermo. La madre llamó al hijo y le dijo que viniera a verlo pronto. El hijo entró con vergüenza a su habitación en el hospital. El padre hizo un gesto para que se acercara y susurró: “¿Acaso pensaste que podrías hacer algo que me hiciera dejar de amarte?”
El rencor y la cólera son abominables, nos dice la primera lectura de Sirácide. Piensa en tu fin. Deja de odiar. Vive conforme a los mandamientos. Como escribe san Pablo en Romanos, para el Señor vivimos y para el Señor morimos.
En el vigésimo quinto aniversario del 11 de septiembre de 2001, para nosotros en Estados Unidos todavía no nos es fácil perdonar. Sin embargo, la parábola de Jesús en el Evangelio de hoy nos recuerda la compasión de Dios. El inmenso pecado de la humanidad ha sido perdonado y borrado del libro. Tenemos que perdonar a otros de igual manera.
