Evangelio Semanal


El Gran Premio

En nuestra lotería –y en las muchas rifas de nuestra cultura– se tiene la costumbre de preguntarnos a nosotros mismos y de preguntarles a los demás qué haríamos si ganamos. En la primera lectura de hoy, Salomón ciertamente se gana el premio mayor. ¿Qué premio podrá ser más grande que tener a Dios todopoderoso ofrecerte lo que quieras?

De todas las cosas que podemos pedir, Salomón escogió pedir sabiduría y le fue concedida. ¿No sería bueno preguntarnos que pediríamos si Dios nos hiciera esa oferta? En realidad Dios nos hace esa misma oferta cada día, al darnos otro día de vida, un poco de los Bienes de la tierra, algún don o talento, un llamado a la bondad, algo de la voluntad divina. Cada uno de esos bienes es un “premio”. Debemos detenernos y examinar lo que vamos a hacer con nuestro premio: ¿guardarlo o usarlo con egoísmo, o ponerlo al servicio de la proclamación del Evangelio?