Buscar Al Señor
En la primera lectura de hoy, Isaías nos insta a “buscar al
Señor” que está “cerca” y puede encontrarse ”(Isaías 55:6).
Entonces Isaías dice que los caminos de Dios se elevan por
encima de nuestros caminos, “así como el cielo está muy alto
por encima de la tierra” (Isaías 55:9). Buscamos, no porque
Dios está escondido, sino porque nuestras tendencias son tan
diferentes a los caminos de Dios que nos perdemos.
¿Cómo es que los caminos de Dios están por encima de
nuestros caminos? El ejemplo que Isaías nos da es que el
camino de Dios es ser “generoso en perdonar” (Isaías 55:7).
¿Y cómo es nuestro camino? Nosotros tratamos de ser
“justos”. Tú me ofendes, entonces yo te ofendo también.
Entonces, por supuesto, tú. . . Y así sucesivamente.
En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice que Dios no
es “justo” de esa manera. Al contrario, Dios es tan generoso
que no podemos ni siquiera entenderlo. ¿Pagar el mismo
salario por una hora que por todo un día? ¡No es justo! “Busca
al Señor” y encontrarás a un Dios que me llama a ser, no justo,
sino más generoso de lo que nos podemos imaginar.
Las Palabras de Los Papas
Los obreros que se habían quedado en el mercado probablemente habían perdido toda esperanza. Aquel día no había
servido para nada. Sin embargo, alguien aún creía en ellos.
¿Qué sentido tiene contratar obreros solo para la última hora
de la jornada laboral? Y aun cuando parece que poco podemos
hacer en la vida, siempre vale la pena.
Siempre existe la
posibilidad de encontrarle sentido, porque Dios ama nuestra
vida. Y la originalidad de este terrateniente se manifiesta
también al final del día, a la hora de pagar. Para el dueño de la
viña, es decir, para Dios, es justo que cada persona tenga lo
necesario para vivir. Llamó personalmente a los obreros,
conoce su dignidad y, por ello, quiere pagarles, y les da a cada
uno un denario.
La historia cuenta que los obreros, desde la
primera hora, se sienten decepcionados: no comprenden la
belleza del gesto del terrateniente, que no era injusto, sino
simplemente generoso; Quien no solo se fijaba en el mérito,
sino también en la necesidad. Dios quiere dar su Reino, es
decir, una vida plena, eterna y feliz, a todos. Y esto es lo que
Jesús hace con nosotros: no establece jerarquías, se entrega
por completo a quienes le abren su corazón. -Vatican News