Vengan A La Fiesta
“El Señor de los Ejércitos preparará para todos
los pueblos en este cerro, una comida con jugosos asados
y buenos vinos” (Isaías 25:6). Esto es lo que Isaías nos
dice hoy. Dios está organizando una inmensa fiesta para
“todos los pueblos”, para “enjugar las lágrimas de todos
los rostros”
¿Y qué es lo que Jesús nos dice? “El reino de Dios”,
él dice, es como “lo que le sucedió a un rey que celebró las
bodas de su hijo” (Mateo 22:2). Cuando los invitados no
acudieron, el rey mandó a sus sirvientes a que fueran “a las
esquinas de las calles y conviden a la boda a todos los que
encuentren” (Mateo 22:9). Nosotros somos llamados a
distribuir esta invitación.
Uno de los temas entrelazado con la liturgia de hoy es
el referente a la generosidad divina. Ausente de la realidad,
la gente a menudo asume que ha “ganado” loque tiene.
En nuestros mejores momentos, sin embargo, somos
conscientes de que todos nuestros dones, incluyendo los
espirituales, provienen de la generosidad de Dios. Nuestra
misión es invitar a la gente, recordarles que las entradas
no están a la venta. Lo único que podemos hacer es acudir y
dar las gracias.