División
Es una situación que se presenta con más o menos importancia:
cristianos divididos. Un juego de baloncesto de la CYO pone a
dos equipos de parroquias vecinas en oposición. Los padres de
los jóvenes que juegan se insultan y lanzan amenazas unos a
otros para mostrar su “superioridad”. Una iglesia protestante y
una católica están en propiedades aledañas. Cada una está alerta
para remover a los que se estacionan violando las señales
“privadas” de dónde estacionar.
Un pastor de avanzada edad se
jubila y permanece como párroco emérito residente en su parroquia. Un nuevo párroco toma su lugar y muy pronto se entera de
que su “comunidad” de fe no está de acuerdo con sus decisiones. San Pablo se enfrenta a desacuerdos similares que ocurrían
en la iglesia joven de Corinto.
Él los anima a que se pongan de
acuerdo y a que vivan unidos en el mismo pensar y sentir. La
primera lectura de hoy tomada del profeta Isaías habla de un
pueblo agobiado por el peso del pecado y la oscuridad. Ciertamente las disputas y diferencias entre nosotros se pueden
catalogar así. El Evangelio nos cuenta sobre el inicio del ministerio de Jesús. La luz ha llegado y nos anima a cambiar “nuestra
vida y corazón porque está cerca el Reino de los Cielos”.