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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Las palabras que usted dice tienen poder?

Sigmund Freud dijo una vez: "Las palabras pueden traer la mayor felicidad o la mayor desesperación." Como relata el pasaje del Evangelio de hoy, Juan Bautista estaba esperando al Señor cuando "la Palabra de Dios vino a Juan el hijo de Zacarías en el desierto." Esta venida de la Palabra a Juan fue un momento culminante en su vida y en la vida del mundo entero; ya que, esta impulsó a Juan a abandonar el desierto e ir a regiones cercanas, trayendo la noticia que el Pueblo Elegido había estado deseando escuchar durante siglos.

Esta buena noticia fue que la liberación que Dios había prometido durante siglos era inminente; y que, con arrepentimiento y preparación, "toda carne verá la salvación de Dios." La palabra de Juan fue verdadera predicación de Adviento diseñada para preparar al pueblo Judío y al mundo entero para la venida de la Palabra hecha Carne, de Dios Mismo. Como el Cordero de Dios, Él restauraría la inocencia perdida eliminando los pecados del mundo. El anuncio de Juan de la Venida del Mesías traería a la humanidad el mayor gozo y felicidad por siempre.

En esta Segunda Semana de Adviento, Dios nos invita a intensificar nuestra preparación para la celebración de la Venida del Salvador no solo en Su Nacimiento, sino en anticipación de su Segunda Venida al final de los tiempos. Para nosotros prepararnos para estas dos venidas, haremos bien en pasar este tiempo sagrado de Adviento siguiendo el ejemplo de San Juan Bautista. La Palabra llega al Bautista después que él se retira de las distracciones del mundo para reservar tiempo para esperar la Palabra del Señor. Él espera en silencio en la soledad del desierto para poder centrarse en Dios y en Su apariencia. Él ayuna para aumentar su hambre por el Señor Él usa ropa simple y áspera de modo que se enfoca en Dios vestido de gloria. Todo esto le permite a Juan preparar un camino para Dios en su propio corazón.

Debido a su propia preparación, Juan puede ayudarnos a comprender lo que nosotros debemos hacer para prepararnos para la venida del Señor en Navidad y en su Segunda Venida. Nosotros hacemos nuestro propio camino eliminando los obstáculos que hemos puesto en nuestra relación con Dios, enderezando nuestras vidas, para que el Señor tenga acceso directo a nuestros corazones. Nosotros llenamos los valles hechos profundos por nuestros fracasos de amar con obras arrepentidas de caridad, misericordia y bondad hacia los demás. Nosotros suavizamos nuestros ásperos límites adoptando las virtudes divinas de la amabilidad hacia los demás, la paciencia con quienes nos exasperan y el perdón de todos especialmente de nuestros enemigos. Con esta preparación, nosotros seremos purificados y preparados para recibir al Señor cuando Él venga.

Y el Señor vendrá a nosotros como la Palabra hecha Carne. En ese momento, la Palabra es un regalo que nosotros debemos aceptar y compartir. El mejor regalo de Navidad que nosotros podemos dar es esa Palabra que transformará y enriquecerá las vidas de los demás. San Pablo les dice a los Efesios en el capítulo 4: "Nunca dejen que la maldad pase por sus labios; digan solo cosas buenas que los hombres necesitan escuchar, cosas que realmente les ayudarán."

Que nuestra preparación de Adviento al momento de hablar las palabras poderosas que hemos escuchado de Jesús, la Palabra hecha Carne. Si es así, ellas traerán gran felicidad a los demás ahora y en todos los días de nuestra vida. Entonces, cuando el Señor finalmente venga, Él nos dirá la más feliz de todas las palabras que jamás queramos escuchar: "Vengan ahora, vengan a casa conmigo, a la casa del Padre para siempre."

Padre Kirlin