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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Cuál es el sello distintivo de un héroe?

Un veterano, al regresar de la guerra, caminó por la calle de su ciudad natal. Su brazo izquierdo se movía con él mientras caminaba, pero su manga derecha estaba vacía y sujeta a su hombro con un alfiler. Un vecino sin discreción lo vio y dijo, "Veo que tu has perdido el brazo." El veterano respondió humildemente, "Yo no lo perdí, lo di."

Los verdaderos héroes son aquellos que voluntariamente renuncian a algo que ellos necesitan o aman por alguien o algo más grande que ellos mismos. Las Lecturas de las Escrituras de hoy nos dan tres ejemplos de tales héroes. La 1ra Lectura del Libro de Génesis relata la historia dramática y conmovedora de la voluntad de Abraham de devolver a su hijo Isaac a Dios. Como ustedes saben, Abraham y Sara esperaron durante años a que Dios cumpliera Su promesa de un heredero. Finalmente, ellos recibieron a Isaac; pero luego Dios le pidió a Abraham que Le sacrificara a Isaac. Sin protestar, pero confiando en lo que Dios le pidiera, Abraham estaba dispuesto a renunciar a Isaac. En el momento en que Abraham estaba listo para ejecutar a su hijo, Dios envió a un ángel para detener el sacrificio. El mensajero reveló que esto había sido una prueba para ver la devoción de Abraham a Su voluntad. Los héroes espirituales están dispuestos, sin interrogante o duda, a darle al Padre cualquier cosa que Él pida.

San Pablo, en la 2da Lectura, habla del amor heroico de Dios por nosotros. Como se dice a menudo hoy, "un héroe es aquel que corre a la batalla, un cobarde huye." El Padre ama a Su Hijo pero lo envía a luchar contra los males del pecado y la muerte. Así es que Jesús cumple la profecía de Isaías que nosotros escuchamos en la Misa de Medianoche de Navidad. "Porque un niño nos ha nacido; un Hijo nos es dado...Ellos lo llaman a Él Consejero-Maravilla, Dios-Héroe, Padre-Para Siempre, Príncipe de Paz." Jesús es nuestro Dios-Héroe que deja atrás la seguridad y la gloria del cielo para hacer posible, por Su Muerte y Resurrección, que cada uno de nosotros regrese con Él al hogar del cielo. Él da Su vida para que nosotros podamos encontrar la nuestra.

En este heroico autosacrificio, Jesús, como lo indica el Evangelio, completa y cumple el pacto que el Padre hizo con el Pueblo de Israel. Él aparece en gloria transfigurada con Moisés (el legislador de Dios) y con Elías (el gran profeta de Dios) para simbolizar la transición al "nuevo y eterno pacto" entre Dios y la humanidad. La resurrección de Jesús de la muerte a una nueva vida en gloria confirma todo lo que Jesús dijo e hizo en Su vida en la tierra. Jesús predice esta transición a la gloria en la Transfiguración, pero les dice a los Apóstoles que "no le digan a nadie lo que ellos habían visto, excepto cuando el Hijo del Hombre había resucitado de la muerte."

En este Segundo Domingo de Cuaresma, el Señor nos pide que consideremos si nosotros somos héroes o no, o al menos estamos dispuestos a hacer cosas heroicas. Básicamente, esto significa arriesgar nuestras vidas por otros. Puede que nosotros no tengamos que hacerlo como el entrenador de fútbol que recibió una bala para salvar las vidas de otros en la escuela secundaria en Parkland, pero Dios nos pide que vivamos como personas de virtud heroica a lo largo de nuestras vidas. La primera pregunta que se hace sobre cualquier persona propuesta para la canonización como un santo es esta: "¿Era él o ella una persona de virtud heroica?"

Cuidar a un pariente o amigo hasta el final de sus vidas exige una virtud heroica. Permitir que nazca un niño que tendrá discapacidades permanentes implica una vida de autosacrificio. Permanecer fiel a un ser querido que le causa a usted más que dolor y pena requiere olvidarse de sí mismo que es el material de los héroes. Si nosotros imitamos la fidelidad de Abraham y el amor absoluto de Jesús, seremos héroes a los ojos de Dios. Y luego, Él nos concederá lo que Jesús, el prometido Dios-Héroe recibió—vida nueva con el Padre para siempre en el Cielo.

Padre Kirlin