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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Usted sabe por qué usted nació?

Un maestro de primer grado le dijo a un estudiante nuevo que la oficina necesitaba una copia de su certificado de nacimiento, para que ellos pudieran verificar la veracidad de su inscripción. Ella le dijo a él que le pidiera a su madre el certificado de nacimiento y que lo trajera a la escuela al día siguiente. Cuando él llegó a casa, el niño no podía recordar la palabra 'certificado', por lo que le dijo a su madre: "Mamá, mañana tengo que llevar la excusa de mi nacimiento."

Las lecturas de las Escrituras hoy nos dicen por qué nació Jesús y, al hacerlo, nos enseñan qué significa para nosotros ser seguidores de Cristo a través del sacramento del Bautismo. Las lecturas revelan que Jesús nació para ser un Siervo Sufriente y Redentor de la raza humana y así convertirse en nuestro Sumo Sacerdote eterno quien nos guiará al trono de la gracia de Dios.

En el pasaje del Evangelio, Jesús una vez más tuvo que instruir a los discípulos sobre el significado de la verdadera grandeza. Los apóstoles Santiago y Juan le pidieron a Jesús que les hiciera el favor de permitirles sentarse a Su mano derecha y su mano izquierda en Su Reino. Lo que ellos querían, por supuesto, era que los pusieran en posiciones de poder para que pudieran gobernar y dominar a los demás. Pero Jesús les instruyó que ellos no debían imitar a los líderes gentiles que amaban hacer sentir su poder al dominar a otros. Más bien deberían imitar a Jesús Mismo. "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar Su vida por la redención de todos."

Si Jesús no nació para dominar a otros, entonces, ¿qué nos enseña esto? Esto quiere decir que nosotros no nacemos para "dominar a las personas a nuestro alrededor" o actuar como si fuéramos superiores a los demás. San Juan Pablo II imitó a Jesús. Cuando un empleado no hizo la cortesía común de brillar los zapatos de un huésped, Juan Pablo II se sentó y lo hizo él mismo. En este simple acto, él imitó a Jesús, quien no dudó en arrodillarse y lavar los pies de Sus discípulos.

El último servicio que Jesús tenía que hacer—la razón de Su nacimiento—es lo que el profeta Isaías describe en la 1ra Lectura de hoy y en otros tres lugares de su libro. Jesús nació para ser el Siervo Sufriente. Este siervo estaba destinado a dar su vida como ofrenda por el pecado y "a través de su sufrimiento, mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos".

  • ¿Nosotros estamos dispuestos a ser como Jesús y asumir el castigo de los demás?
  • ¿Nosotros imitaremos al Cordero de Dios que tomó sobre Sí los pecados del mundo?

Durante la Segunda Guerra Mundial, los prisioneros de guerra fueron obligados por sus captores a realizar trabajos manuales. Para esto, a ellos se les dieron palas, pero se les advirtió que, si alguna pala desaparecía, el que la perdiera sería golpeado severamente. Un día no se pudo encontrar una pala. Los prisioneros estaban alineados y el capitán de la guardia les gritó, "¿Quién se robó la pala?" Como ninguno dió un paso adelante, él amenazó con castigar a cada uno de ellos con fuertes palizas. Finalmente, un soldado dió un paso adelante y dijo, "Castígame, yo lo hice." Él fue golpeado casi hasta la muerte. Pero cuando los soldados contaron las palas, encontraron la "perdida". Uno de los soldados la había extraviado.

La razón por la que Jesús nació fue para salvarnos. Por amor Él tomó nuestra condena. Él tomó nuestro lugar en la Cruz para que nosotros pudiéramos vivir para siempre. Si nosotros morimos por los demás de maneras grandes y pequeñas en nuestra vida, entonces el significado de nuestro Bautismo será claro: nosotros nos hemos unido a Jesús para vivir y morir por los demás. Entonces nosotros no tendremos que preocuparnos por traerle excusas a Dios por la forma en que hemos vivido. Porque, el Padre simplemente hará por nosotros lo que Él hizo por Jesús—abrir las puertas de una nueva vida en el cielo.

Padre Kirlin