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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Usted confía en alguien completamente?

Dos botánicos fueron a las montañas de los Apalaches en busca de flores raras y exóticas. Mientras ellos caminaban a lo largo de una cima, vieron tales flores a unos treinta pies debajo de ellos. Incapaces de obtener estos especímenes por sí mismos, ellos se encontraron con un niño de 11 años caminando por la cima. Ellos le dijeron que le darían $200 si él aceptaba que lo pusieran en una cuerda para recoger las flores. El chico pensó un momento y dijo, "Esperen un momento, ya vuelvo." Él regresó con un hombre mayor. "Está bien, lo haré," dijo él, "si ustedes permiten que el sostenga la cuerda. Él es mi padre". Las Lecturas de las Escrituras de hoy nos enseñan que, como el niño en esta historia, siempre hay una Persona en la que siempre podemos contar y confiar. Y ese es Dios el Padre.

Jeremías fue un profeta trágico quien sufrió mucho a manos de sus compatriotas y los líderes de su pueblo. Hasta el día en que murió, Jeremías sufrió rechazo y persecución, y por eso Dios lo dice decir en la 1ra Lectura de hoy, "Maldito es el hombre que confía en los seres humanos, que en él pone su fuerza, y aparta del Señor se corazón." "Pero, "bendito el hombre que confía en el Señor, él es como un árbol plantado junto al agua que fluye cuyas hojas permanecen verdes." El símbolo de la virtud de la esperanza es el ancla. Jeremías predicó que el único anclaje seguro para resistir los sufrimientos del Exilio es Dios Mismo. Dios nunca fallará pero finalmente nos librará a través de la muerte y la destrucción.

Jesús, haciendo eco de los sentimientos de Jeremías, es por supuesto, nuestro modelo para la completa confianza en el amor del Padre. El Viernes Santo Jesús experimenta la noche más oscura de Su alma. Él está en tal agonía y angustia que el evangelista Lucas dice que Su sudor se convirtió en gotas de sangre. Sin embargo, el Padre quien proclamó a Su Hijo Amado en Su Bautismo y quien le dijo a los Apóstoles que lo escucharan en la Transfiguración, no le dice nada en el Jardín de Getsemaní. Ni tampoco responde a los atormentados de Jesús, "Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado". No obstante, en lugar de bajar de la Cruz y huir, Jesús se queda y encomienda a Su Espíritu en las manos del Padre.

Así, incluso a través de la muerte, Jesús sabe que el Padre siempre entrega al que Él ama. San Pablo, en la 2da Lectura, proclama la respuesta del Padre a Jesús, no el Viernes Santo, sino tres días después. "Pero ahora Cristo ha resucitado de la muerte, y resucitó como la primicia de todos los muertos." Como el árbol de Jeremías plantado cerca del agua viva, la dependencia total de Jesús en el Padre da fruto en la gloria de la Resurrección. Para San Pablo, esta es la mejor razón para que creamos en Jesús. Si Jesús no resucitó de la muerte, no se puede confiar en todo lo que Él dijo y prometió. Nosotros hemos sido dejados para morir en nuestros pecados. Pero, debido a que Él resucitó de la muerte, nuestra razón para creer en Él está absolutamente confirmada.

Debido a Su Resurrección, los cristianos pueden seguir con confianza el ejemplo de Jesús y llevar una vida de Beatitud. Porque, las Bienaventuranzas del Evangelio de hoy son el modo de vida que Jesús acepta para Sí mismo y nos las ofrece a nosotros y a todos los que serían Sus discípulos. La base de toda la felicidad en la tierra es confiar siempre en que Dios, como Él lo hizo con su Hijo Jesús, finalmente nos librará a través de las pruebas y tribulaciones de la vida— pobreza, hambre, pena, rechazo e incluso la muerte misma. Pero aquellos que buscan consuelo y aprobación de lo que el mundo tiene para ofrecer encontrarán un dolor constante. Las bendiciones de la felicidad y la vida eternas vienen, como ellas lo hicieron para Jesús, para aquellos que confían en que el 'Padre, sin importar qué, los librará a ellos de todo mal.'

Padre Kirlin