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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Usted ha encontrado su verdadera vocación en la vida?

El pequeño Billy acababa de cumplir 6 años y su abuelo le dijo: "Bueno, Billy, ahora que estás envejeciendo, ¿tú sabes lo que quieres ser cuando seas grande?" "Sí", dijo él, "Quiero para ser un cirujano del cerebro." "¿Un cirujano del cerebro? ¿Qué fue lo que te dió esa idea? Billy sacó un cuchillo sucio y oxidado de su bolsillo y dijo, "Bueno, encontré este cuchillo en el suelo."

Hoy, 6 meses antes del nacimiento de Jesús, celebramos la Natividad de su primo San Juan Bautista. La verdadera vocación de Juan en la vida le vino a él, no al encontrar un pergamino en una calle de la región montañosa de Judea, donde vivían Isabel y Zacarías, sino por una vocación angelical conocida por sus padres. Un ángel le anunció a su padre que él tendría un hijo. Pero, a diferencia de María, quien creyó en la palabra del Angel Gabriel, Zacarías dudó del anuncio de este nacimiento, y dijo que él e Isabel eran demasiado viejos para tener un hijo. Debido a esta falta de confianza, el ángel declaró que él permanecería mudo hasta el día en que naciera el niño—un niño que sería un gran profeta al que llamarían 'Juan' (que significa 'Dios es misericordioso.')

Entonces, como Isaías en la 1ra Lectura, la verdadera vocación de Juan se dio en su nacimiento. "El Señor me llamó desde el nacimiento, desde el vientre de mi madre Él me dió mi nombre." Y su vocación no era sólo ser un siervo del Señor para levantar las tribus de Jacob, sino ser una luz para las naciones que la 'salvación Dios puede llegar hasta los confines de la tierra.' De las narraciones Evangélicas sabemos bien la gran importancia que Juan jugaría en la vida y el ministerio de Jesús. Él 'iría ante el Señor para preparar Su camino'; él lo testificaría a Él como el Cordero de Dios y él entregaría su vida por el Señor. Él fue decapitado en prisión por un débil Rey Herodes a instancias de una madre perversa y su hija subordinada.

En la 2da Lectura de hoy, San Pablo señala a Juan como el heraldo de Cristo quien proclamó la Buena Nueva de su venida. Él lo hizo como el siervo humilde enviado para proclamar el camino del Señor. Sin duda, San Pablo vió en San Juan un paralelo con su propia vocación en la vida. Porque, su verdadera vocación era ser el Apóstol de los gentiles llevando el Evangelio de salvación a las naciones más allá de la tierra de Israel. Y, como San Juan Bautista, el último testigo de San Pablo sería como un mártir decapitado con una espada no en Jerusalén sino fuera de los muros de Roma.

Dios espera que cada uno de nosotros encuentre nuestra verdadera vocación en la vida y, una vez que nosotros la hayamos encontrado, vivamos valientemente y seamos fieles a ella durante toda nuestra vida. Nuestra verdadera vocación ya está en la mente y el corazón de Dios desde el momento de nuestra concepción en el útero. Pero depende de cada uno de nosotros discernir qué podría ser eso. Primero nosotros debemos poner atención a la inspiración de Dios. Luego nosotros debemos escuchar las sugerencias de los otros acerca de lo que Dios tiene en mente para nosotros cuando vemos posibilidades de servicio a Dios y a los demás. Con todo eso, nosotros debemos reflexionar y meditar cuidadosamente sobre la vocación que Dios realmente tiene para nosotros—como una persona casada comprometida, un sacerdote, un diácono permanente, un religioso o una persona soltera.

Pero, es cierto que todos tenemos una verdadera vocación en común con San Juan Bautista. San Agustín lo dice bien así. "Juan fue una voz que duró sólo por un tiempo; Cristo, la Palabra en el principio, es eterna." Si nosotros cumplimos con nuestro llamado común de ser la voz de la Palabra de Dios a tiempo, nos regocijaremos en la Palabra Eterna para siempre en el cielo.

Padre Kirlin