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Noticias y Horarios - Desde Escritorio Del Párroco

¿Por qué viene el Espíritu Santo en Pentecostés?

El explorador Noruego Roald Amundsen fue a descubrir el meridiano magnético del Polo Norte. Él se llevó consigo una paloma mensajera que liberó en el Polo Norte. Su esposa muy preocupada esperaba noticias sobre él—incluso si estaba vivo o muerto. Entonces, un día ella vió a la paloma mensajera dando vueltas sobre ella; y gritó, "¡Él está vivo! Mi marido está vivo."

De manera similar, el Espíritu Santo, a quien Jesús había prometido enviar, viene a los Apóstoles para asegurarles que Jesús, quien ascendió y desapareció de su vista estaba verdaderamente vivo. Y el Espíritu Santo viene para animar a los apóstoles, aliviar su angustia y darles fuerza y poder para hacer que la Iglesia cobre vida en el mundo. La Iglesia, como Jesús en el vientre de la Santísima Madre, nace por el poder del Espíritu Santo. Así comienza la presencia de Cristo en Su Cuerpo la Iglesia, una presencia que durará todos los días hasta el fin de los tiempos.

En muchas manifestaciones de poder, el Espíritu Santo desciende como una poderosa fuerza de viento y fuego, para respirar en vivo a los seguidores de Cristo y alentarlos con entusiasmo para continuar la misión de llevar la Buena Nueva de Cristo hasta el día de Su Segunda Venida. Nosotros lo hacemos cumpliendo nuestro Bautismo tal como lo hizo Jesús. En nuestro Bautismo, Dios nos encargó que fuéramos exactamente lo que Jesús fué para el mundo—sacerdote, profeta y rey.

Como sacerdote, cada uno de nosotros ora y señala a Dios como el Único a quien adorar y obedecer. Como profeta, cada uno de nosotros debe hablar la voluntad moral de Dios en nuestras familias y en la sociedad, y en la iglesia. Como Rey (o pastor), nosotros debemos guiar a otros en el camino del Buen Pastor, orando para que su reino esté sobre nosotros siempre.

La vida en el Espíritu es mucho más que una sensación o sentimiento emocional, como una abuela Sureña le explicó a su nieta. Su familia pertenecía a una secta conocida como los "Rodillos Sagrados" quienes saltaban, gritaban y pedían que el Espíritu Santo viniera. Entonces, la niña de 10 años le preguntó a su abuela: "Abuela, ¿todo ese salto quiere decir es que el Espíritu Santo está ahí?" "Cariño", explicó la abuela. "No importa lo alto que ellos salten. Lo que ellos hacen cuando bajan es lo que te dirá si es real."

Después de 40 días de Cuaresma y 50 días de Pascua, nosotros ahora regresamos al "Tiempo Ordinario." Pero el Espíritu Santo viene, no para que podamos continuar siendo personas comunes haciendo las mismas cosas antiguas, sino para hacer que lo común se convierta en algo extraordinario haciendo cosas grandes o pequeñas con corazones llenos de amor. Entonces, como Santa Teresa de Lisieux, la Pequeña Flor, nosotros podemos llenar el jardín de la tierra de Dios con hermosos actos de amor.

Hacer estas cosas bajo la guía del Espíritu Santo no solo ayudará a la Iglesia a prosperar y a crecer, sino que nos garantizará la entrada al Paraíso, ese lugar donde podemos caminar alegremente con el Señor Jesús quien nos ha precedido y nos espera que lleguemos a casa y estemos con Él para siempre en la Casa del Padre.

Padre Kirlin